Ícaro IV es un proyecto artístico desarrollado durante la residencia del festival Poblarte, celebrada en Yanguas en el mes de julio de 2026. La obra se presenta como una intervención escultórica de carácter efímero, concebida específicamente para el entorno del Castillo de Yanguas, un enclave de profunda carga histórica y simbólica que actúa como un elemento inseparable de la propia creación.
Realizada con tierra, piedras y materiales vegetales recolectados en el lugar, la escultura establece un diálogo íntimo con el paisaje que la acoge. Lejos de imponerse sobre el territorio, Ícaro IV emerge de él de forma orgánica, respetando sus ritmos, su memoria y su naturaleza. La elección de materiales no responde únicamente a criterios estéticos, sino que subraya una reflexión sobre la temporalidad de la obra de arte, su inevitable transformación y su regreso al ciclo natural.